Resonancia, Richard Jackson

Publicado el 9 de abril de 2013 por Marta del Pozo en Traducciones.

Resonancia, Richard Jackson
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Traducción: Marta del Pozo


Sometimes I am just waiting for the road to get here.

Sometimes I think I exist in a parallel world, like this morning

on this certain September Sunday in New York City.

The way Confucius felt beginning his career as a corn inspector.

You just have to find something to occupy your time.

Like this story in the paper about fish: Grouper are

born female and become male later on. Doesn’t that say

something about our sexual confusion? Not mine, of course.

It’s like Tiresias who gets to do it one way, then another.

It’s the way they now say the universe bounces along

from one Big Bang to another. The whole theory

looks like the graffiti someone painted over on Bowery Street.

It doesn’t matter because you can still hear the moon

rub its back against the stars. The meanings are

all caught in someone’s throat. A baby robin eats 14 feet

of earthworms in a day. That gets me wondering about—

well, I’m not sure, but if I wrote it in here it must be

important. Don’t you see? The windows are all borrowed.

I am listening to Kenny Burrell’s jazz guitar as it slides into

each corner of the room. The air sags. Walls slump.

I wonder if Tomaz will be at supper after the reading.

Some people say he walks on air. Some say he has wings.

It has been a long time since I myself have walked on water.

He is probably dreaming about his favorite Tiepolo or Fra Angelico.

I prefer Caravaggio and all his victims he painted as saints and

prophets. He must have been the cloud hovering over them as

they begged for help. 300 million cells die in the body

every minute without anyone’s help. “Hang in there,”

Paul Watson said in the room the other day, but “hang”? and

from where? Not the sky that keeps winching itself down

closer and becomes my ceiling. That doesn’t mean heaven is

any closer. Heaven is just a sin away goes the old Kendall’s song.

Or a whisper away goes another version. Who knows? No one

knows what Jesus wrote in the dirt, either. Pica is

a disease where you eat dirt. Sexsomania is a disease where

you have sex while sleeping. This saves a lot of time.

All the clocks in Pulp Fiction are stuck at 4:20. Opossums

reign in the woods behind my house in Tennessee. They have

cloudy eyes and would be ferocious if they weren’t

so stupid, and realized how sharp their fangs and claws are.

The ostrich’s eye is bigger than its brain. It resembles

the brains of Wall Street that shrink with every rumor.

An ostrich can kick you to death but you can fly further.

Not like my dog Maggie who is afraid of the wind.

If you have enough diversions, or a good spin doctor,

you don’t have to face the truth. Hence, this poem.

And who would ever check what these things stand for—like

the underground river beneath the Nile is six times

bigger. To testify meant originally to swear by holding

your testicles. There are only two things I’ve made up

in this poem, but really, only the future can reveal them.

The future is the hawk I heard but couldn’t see high

in the trees harassed by crows defending their nests.

The past is a chain saw. There’s no fear that cannot be

translated into a form of love. 21% of frogs in suburban CT

have become hermaphrodites. They drink too much

herbicide, flame retardant and pesticides just like us.

Black olives, those are my favorite. They are stars that have

burnt themselves out. Sometimes the streetlights are aligned

so you have two shadows. You have to watch the other one

so you don’t lose yourself. A chimera is a person who has two

sets of DNA. I never know where my other self wanders

or what she says. Some of my students think I am Marvin Bell

but I don’t understand why they fail to see Marvin is really me.

A starfish can turn itself inside out and hide its own feelings.

What are these words but the shed skins of some snake

that has warmed itself all afternoon on a desert rock?

That’s Marvin who just took us to the desert, not me.

The sunlight that strikes the earth each moment there weighs

as much as an ocean liner. I wonder if Terri and Kari will

return before I have to leave. I’ll just wait. At rest we generate

100 watts of electricity, but if we harnessed it we would be

victims of spontaneous combustion. There’s no reason

we can’t be in two places at once. Everything seems a memory

like boarded up store fronts. Just now, Kenny Burrell’s

guitar is exploding before he mellows out into Soul Lament.

I can burn this CD for you. His music is like a photograph.

The world keeps sticking to his retina. Everything seems to stop.

When galaxies stop spinning they topple over like broken wheels.

These words are like Borneo frogs that have no lungs.

The emperor moth smells a female at seven miles.

It always knows when the end is near. One wall of graffiti is

always painted over another. Maybe there is no end.

We could go on here forever. But now everyone has arrived.

It’s possible we’ll be late for the reading, but the poem has to

end, like a trash truck loaded with excuses, headed for the dump.





A veces sólo espero que el camino llegue aquí.

A veces pienso que existo en un mundo paralelo, como esta mañana

en este particular domingo de septiembre en Nueva York.

El modo en el que se sintió Confucio al comenzar su carrera como inspector

de maíz. Sólo tienes que encontrar algo en que ocupar tu tiempo.

Como esta historia en el periódico sobre los peces: El mero

nace hembra para convertirse luego en macho. ¿No dice eso

algo acaso sobre nuestra confusión sexual? No la mía, claro.

Es como Tiresias que primero hace de uno, luego de otro.

Es como la manera que ahora dicen que el universo va rebotando

de Big Bang en Big Bang. Toda la teoría

se parece al graffiti que alguien pintó en Bowery Street.

No importa, todavía puedes oír a la luna frotándose

la espalda contra las estrellas. En alguna garganta aguardan

todos los significados. Una cría de petirrojo ingiere 4 metros

de lombrices de tierra al día. Eso me hace pensar en –

bueno, no estoy seguro, pero si lo he escrito aquí debe de ser

importante. ¿No lo ves? Todas las ventanas son ajenas.

Estoy escuchando la guitarra de jazz de Kenny Burrell deslizándose hacia

cada esquina de la habitación. El aire cuelga. Las paredes se desploman.

Me pregunto si Tomaz estará en la cena después de la lectura.

Algunos dicen que camina sobre el aire. Otros, que tiene alas.

Hace mucho tiempo que yo mismo no camino sobre las aguas.

Es posible que esté soñando con Tiepolo, su favorito, o con Fra Angelico.

Yo prefiero a Caravaggio y a todas las víctimas que pintó como santos y

profetas. Él debió de haber sido la nube cerniéndose sobre sus cabezas

mientras suplicaban. 300 millones de células mueren en el cuerpo

cada minuto sin ayuda de nadie. “Manténganse firmes”

dijo Paul Watson en la sala el otro día, pero ¿“mantenerse”? ¿y

de qué? No del cielo que continúa desenrollándose como un torno

hasta convertirse en mi techo. Lo cual no significa que esté

más cerca. El cielo está sólo a un pecado de distancia, la vieja canción de Kendall.

O a un susurro según otra versión. Y qué. Tampoco nadie

sabe qué es lo que Jesús escribió en la tierra. La pica es una enfermedad

que te hace comer tierra. La sexomnia es una enfermedad en la que

se practica sexo durante el sueño. Con eso se ahorra mucho tiempo.

Todos los relojes de Pulp Fiction marcan las 4:20. Las comadrejas

reinan en los bosques detrás de mi casa en Tennessee. Tienen

los ojos nublados y serían feroces si no fueran tan estúpidas

y se dieran cuenta de lo afilados que están sus colmillos y sus garras.

El ojo de del avestruz es mayor que su cerebro. Se parece

a los cerebros de Wall Street que se encogen con cada rumor.

Un avestruz te puede dar una patada mortal pero tú puedes volar más lejos.

No como mi perrita Maggie que incluso le teme al viento.

Si tienes suficiente entretenimiento o un buen asesor de imagen,

no tienes por qué confrontar la verdad. De ahí, este poema.

Y quién ha de comprobar jamás qué significa todo esto-  como

que el río subterráneo bajo el Nilo sea seis veces

mayor. Testificar significaba originalmente jurar sujetándose

los testículos. Sólo hay dos cosas inventadas

en este poema, pero la verdad es que sólo el futuro las podrá revelar.

El futuro es el halcón que escuché pero no pude ver en lo alto de

los árboles abrumado por los cuervos defendiendo sus nidos.

El pasado es una sierra eléctrica. No hay temor a que no pueda ser

traducido a alguna forma de amor. El 21% de las ranas de las afueras de

Connecticut se han vuelto hermafroditas. Beben demasiado

herbicida, retardantes del fuego y pesticidas, como nosotros.

Las aceitunas negras, ésas son mis favoritas. Son estrellas que

se han extinguido. A veces las farolas están alineadas

de tal modo que tienes dos sombras. Tienes que mirar a la otra

para no perderte. Una quimera es una persona que tiene dos

cadenas de ADN. Nunca sé por dónde anda mi mitad o qué

es lo que dice ella. Algunos de mis estudiantes creen que soy Marvin Bell

pero no entiendo por qué no ven que Marvin es realmente yo.

Una estrella de mar puede volverse del revés y esconder sus sentimientos.

¿Qué son estas palabras sino la piel mudada de alguna serpiente

que se ha calentado toda la tarde en la roca de un desierto?

Ése es Marvin, el que nos acaba de llevar al desierto, no yo.

La luz del sol que pega en la tierra cada momento pesa

tanto como un transoceánico. Me pregunto si Terri y Kari

regresarán antes de que me tenga que ir. Esperaré. En reposo generamos

100 vatios de electricidad, pero si los utilizásemos seríamos

víctimas de combustión espontánea. No hay razón por la que

no podamos estar en dos lugares al mismo tiempo. Todo se parece

a un recuerdo como de escaparates tapiados con tablas. Justo ahora, la guitarra

de Kenny Burrell alcanza el clímax antes de sosegarse en un Soul Lament.

Puedo grabarte este CD. Su música es como una fotografía.

El mundo sigue clavándose en su retina. Parece que todo se detenga.

Cuando las galaxias dejan de girar pierden el equilibrio como ruedas averiadas.

Estas palabras son como las ranas de Borneo, que no tienen pulmones.

La polilla emperador puede oler a la hembra a 7 millas.

Siempre sabe cuándo el fin está cerca. Una pared de graffiti

se pinta siempre sobre otra. Quizás no haya final.

Podríamos continuar así eternamente. Pero ya están todos allí.

Es posible que lleguemos tarde a la lectura, pero el poema tiene que

terminar, como un camión de basura cargado de excusas, camino al vertedero.



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Marta del PozoMarta del Pozo tiene un doctorado en literatura de la Universidad de Massachusetts en Amherst. Ganó un accésit de poesía en España por La memoria del pez (2008), y su libro Deus ex Machina va a ser publicado en el 2014 por la editorial española Devenir. Con el poeta Nick Rattner, Marta ha traducido del inglés Viento de Fuego / FireWind de Yvan Yauri (Ugly Duckling Presse, NY, 2011) y Resonance / Resonancia, del poeta Estadunidense Richard Jackson. Su traducción al español realizada junto con el poeta Aníbal Cristobo de The Beauty of the Weapons/ La belleza de las armas de Robert Bringhurst, será publicada este año por Kriller71, Barcelona. Marta se encuentra estudiando una maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York, donde además enseña español.