Espirales


Publicado el 12 de mayo de 2017 por José R. Rivera Belaval en Poesía.

Espirales
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Des-Fragmentación

Desearía coserle las costas al cuerpo de tierra despedazado en el que vivimos

Acabar con la clanificación

Re-enseñar los caminos que recorren las raíces del mismo comienzo

Agarrar tijeras en contra de todas las verjas del planeta

Gritarle guerra a las guerras por medio de una bomba de razonamiento atómico

Sembrar más semillas

Alumbrar todos los puentes y regalar mapas en los cruces

Hablarnos con ojos y sonrisas

Darle la mano a las ramas de los árboles y entendernos iguales

Abrir puertas y ventanas sin que entren miedos ni pesadillas

Tejer un rostro

Cultivar semillas de amor puro y que nazca un latido

Que crezca un hilar de caminos por donde transite la vida

La electrizante energía conceptual de una formación

Táctil

Suave

Frágil suspiro de brisa sobre un pétalo

Es el cuerpo que nace en un baile de oxígeno y fuego

Corrientes de alto voltaje enjauladas en piel

Con válvulas de escape para condensación vital

Que se erizan ante el toque eléctrico de otro medio

Desearía

Sanar

 

Pico Bajo

Debajo de la luz en el reflejo al negativo

Escondida entre las sombras de los filos

Bajo candado y juramentos al secreto

Traspapelada entre olvidos

Con raíz a la corteza del núcleo

Duermes

Y suspiró dentro de mi pecho

Y despierto

A la substancia a la que se le denominó alma

Anima

Que no es más que una gota

De sudor divino

Lo Sagrado consagrado a un transporte en piel efímera

Toda la codificación de símbolos

Del rompecabezas que es un ser

Servida al azar

Lanzada a una aventura de conexiones

Viajando en círculos des-configurados

Creando instantes de novedad

Volando en las noches a un reino alterno

En otros planos, con otras reglas

Mirándose sin forma, formarse en rostros nuevos, o viejos

Olvidando en cual casilla va cada vida

Casi in-hallable, indestructible y transmutable

Esperando por volver al origen,

Como yo espero por ti.

 

Pico Alto

Camino auditivo

Para el pasear de los mensajes

De la vida con sus conocimientos exteriores

Del subconsciente a la inconsciencia

Para ahogarse con los pasos aéreos del baile del viento

Que sopla al idioma de las hojas

En dirección de sus sentires

Atravesando como flecha

Que destella luz

Pasando por mi cráneo

Enredándose en mis neuronas

Iluminando los detalles que debo observar detrás de mis pupilas

Llenando toda mi nuca

Y más

Hasta adueñarse de mis cuerdas vocales

Para salir corriendo por mi boca

Resplandeciente e incoherente

Pero real y absoluto

 

Elementos coloridos

“Lo que dos no ven

Ve el tercero”

Hechizo color flor marchita

Dicho por una niña de aura violeta

Manos de energía verde se encienden desde un mar de distancia

Sanando, tan gentiles como el beso de las hojas al suelo caer

Desyerbando vibraciones oscuras antes de que resuenen disonancias

Piel tocada por sol y otras luces de color posibilidad

Universos circulares como aros de madera

Los Gitanos siempre visten de gris aunque sea en la expresión

Sus ojeras se agrandan con el peso de la pérdida.

Las Gitanas visten sus labios de rojo u otra combinación con sus trajes de destellos

Desenterrando huecos de luz en secretos negros por dónde deslumbran escondiéndose entre la luz en su huida.

La gente en su interior cambia de color de la misma manera que el cielo

Solo que a distancias errantes de un ciclo solar de emociones

Caminar sobre el tablero de un mapa y ser una figura piel trigo

Sobresaliente en los espacios en negativo blanco

A los que aún se trata de acostumbrar la mirada

A los tres pasos que darás adelante

La sombra de los árboles se pinta de descanso para los observadores

Cuyos ojos gritan cansancios como los míos

Pero nunca cumplen la promesa

De abrirlos a ver el color de tu piel

Y sentir paz.

 

La oruga

Va escalando mis entrañas

Mordiendo las hojas de enredadera en mi interior

Tomando a borbotones el néctar azuloso

Alimentándose de mis ansiedades

Me la imagino sonriendo

Con sus patitas de alfiler

Anunciando su progreso con parrandas corrientosas

No detiene su ruta

Desde afuera mi mano sostiene su crecimiento

Me cargo su hinchazón como quien carga un bebé

 

Ahí la siento subir, hasta guindarse de mi costado derecho

Haciendo un nido violeta oscuro de sangre asfixiada entre venas

Arropada de tejidos cortados como tela

Se pone mi piel sin necesidad

Mis jugos gástricos ya la mantienen calientita

 

Con cada estornudo crece

Con cada fuerza se fortalece

Cada vez que me eñangoto, la siento despertar

Con su par de tijeritas

Con sus patitas tejedoras

Reconstruyendo mis adentros para hacer crecer su cápsula

Esperando entre sueños

Al día que volemos juntos fuera de nuestros mundos vacíos

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IMG_1626José R. Rivera Belaval (Dorado, Puerto Rico) Graduado de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Trabaja la escritura desde un lente empañado por la autorreflexión. Gusta mucho escuchar hablar a la gente que quiere.